Privacidad ponen en jaque a los gigantes de la tecnología

El internet contemporáneo fue establecido a partir de un pacto: muéstranos quién eres en verdad y podrás hacer búsquedas y compartir contenido en el mundo digital, de manera gratuita.

La gente detalló sus intereses y obsesiones en Facebook y Google, lo cual generó un mar de datos que podía ser recopiado y aprovechado para fines de publicidad.

Los usuarios parecían estar felices. La privacidad se tachó de obsoleta, como los lecheros o los sacrificios de sangre.

Ahora, el modelo de vigilancia del consumidor que sirve de base para los servicios gratuitos de Facebook y Google está bajo el asedio de los usuarios, de reguladores y de legisladores. Equivale a una crisis para una industria del internet que hasta ahora había adoptado un enfoque reactivo y fragmentado para resolver problemas como la divulgación de noticias falsas y el uso indebido de datos personales.

Una consultora política que hace perfiles de electores y que trabajó en la campaña presidencial de Donald Trump, accedió a los datos de 50 millones de usuarios de Facebook sin el permiso de todos ellos es lo que más ha contribuido a la indignación actual.

Han sido meses de acusaciones y de debates sobre si el internet, en general, y las redes sociales, en particular, están afectando a la sociedad.

Se ha despertado el debate acerca de si los futuros de Facebook y Google deberían darse con mayores restricciones. Algunos en un extremo sueñan con que las empresas se vuelvan servicios de uso público. Se han propuesto modelos de negocio más benignos que dependen menos de la publicidad y más de las suscripciones, aunque no está claro cómo es que cualquiera de las empresas abandonaría un sistema que las ha hecho tan prósperas.

Aunque muchas personas entendían, en general, que los servicios gratuitos en línea utilizaban sus detalles personales para personalizar los anuncios que veían, la controversia más reciente expuso a profundidad la maquinaria.

Las actividades al parecer rutinarias y benignas de los consumidores " con sus ME GUSTA "podían usarse para categorizar encubiertamente e influenciar su comportamiento, y no solo por parte de terceros desconocidos. Facebook ha trabajado directamente con campañas presidenciales para dirigir publicidad pagada y describió sus servicios en  “influencia de electores”.

Los gobiernos podrían aprobar leyes pensadas para restringir el uso de datos de los usuarios en sectores específicos, como un proyecto legislativo que requeriría mayor transparencia en la publicidad política en línea.

Lo más probable es que las empresas de internet, asustadas por el escándalo, acepten mejor algunas reglas y trabajen con mayor fuerza para lograr la transparencia.

En Europa, los reguladores ya han tomado medidas enérgicas contra las violaciones de privacidad y están examinando el papel de los datos en la publicidad en línea.

Las nuevas reglas tratan los datos personales como la propiedad de un individuo y cualquier uso de esos datos debe tener autorización —de adhesión y no de exclusión— después de recibir una petición escrita en lenguaje claro, no en jerga legal.

En entrevistas, Zuckerberg y Sheryl Sandberg, la directora de operaciones de Facebook, parecieron estar de acuerdo con que haya una mayor regulación de la privacidad, algo que habría sido poco probable hace tan solo unos meses. Sin embargo, algunos ejecutivos de grupos comerciales también advirtieron que cualquier intento de frenar el uso de datos de consumidores pondría en riesgo el modelo de negocio del internet financiado por la publicidad.

Las prácticas empresariales de Facebook y Google, hasta ahora, han sido reforzadas para evitar futuros inconvenientes.